Nací en un pueblo de Cáceres, en Extremadura, en una familia muy «coplera». De las que hacen piña, de las que creen que todo acaba llegando si uno trabaja y no deja de caminar. En casa nunca hemos tenido grandes recursos, así que perseguir un sueño como este siempre ha sido un ejercicio de imaginación, paciencia… y de buscarse mucho la vida.
Estudié Arte Dramático entre Cáceres y Málaga y, más tarde, me vine a Madrid. Madrid tiene esa extraña capacidad de hacerte sentir completamente perdido mientras intentas encontrarte. Y creo que ambas cosas forman parte del viaje.
Desde que llegué en 2020 he trabajado en muchas cosas. No porque dudara de querer ser actriz, sino precisamente porque nunca he dudado. Cuando tu profesión es tan inestable, aprendes a sostener el sueño sin dejar de pagar las facturas.
No siempre es fácil.
Han sido años de hacer equilibrios, de compaginar trabajos con ensayos, cursos, castings y proyectos propios. Porque cuando no vienes con el camino hecho, aprendes a construirlo sobre la marcha.
También acompaño procesos interpretativos como coach y desarrollo proyectos junto a Alberto Lucero. Gracias a esto descubrí, casi por casualidad, que disfruto tanto ayudando a otros actores a encontrar su camino dentro de una escena como buscándolo yo dentro de ella.
Hace poco decidí abrir otra puerta: las redes sociales. No solo para darme a conocer, sino porque me parecen un lugar perfecto para escribir, probar personajes, entrenar la cámara y mantenerme creativamente en movimiento.
Creo que las oportunidades llegan. Lo importante es que, cuando aparezcan, te pillen preparada.
Más que una meta, las veo como un lugar donde entrenar ante la cámara, jugar, improvisar, probar personajes y seguir creciendo. Al final, cualquier oportunidad suma si te mantiene cerca de este oficio.
No tengo un plan B. Tengo trabajos que me permiten seguir apostando por el plan A.
No sé cuándo llegará la oportunidad que marque un antes y un después. Lo que sí sé es que, cuando llegue, quiero que me encuentre preparada y con las mismas ganas con las que salí de aquel pueblo de Extremadura convencida de que este era mi sitio.